Reflejos que nos dejan vislumbrar
que nos emocionan, que se disponen a recibirnos,
nos muestran el impacto de nuestra imágen,
en él nos enfrentamos a nosotros mismos
y contemplamos nuestra figura,
reflejos que nos descepcionan, a veces tirano y nos atemoriza
transformándose en un crítico juez que no deja esconder nada,
y oras veces complaciente y nos cautiva, devolviéndonos la confianza,
nos van descubriendo de a poco
delineando de pronto lo superficial y lo profundo.